
Somos verano,
me reservo como noche calurosa
con las caricias cómplices de los dedos surcando tu espalda,
navegando en el sudor que evapora la piel como asfalto al medio día
golpeando cada palabra que calla los silencios
Me quemo entre las brasas de tus brazos
mientras hurgas erguido el límite posible y desmedido
de la intersección de mis caderas,
me asomo y te contemplo inmenso e indefenso
atrapado entre mis piernas.
Buscándome por dentro.
Reinvento el tiempo y existo... existimos,
eternos, sin previos;
justamente, envueltos en la luz de la luna que nos arde
cesando en el segundo que exhalas una tregua
-ondeando bandera blanca-
Mi cuerpo elige tu imagen y tú te derramas
luego exhausta espero hasta la próxima estación...