
Cada vez que te acercas
y me miras con el sonido de tu voz,
mi piel se estremece y hace eco de palabras no expresadas
Susurras de cerquita un te quiero
y la imaginación baila al ritmo
de los latidos del corazón
Desabotonas mis deseos
con caricias que trepan como enredaderas
en el límite abierto de mis caderas,
cayendo mi falda
y desnudando mis ganas
Si supieras
que no hay límites a la hora de amarte
y que soy pradera extensa y plena
en el fragor de tu pasión,
irradias la luz
que arde en mi noche llena y blanca
y mi cuerpo te reclama
en el umbral clandestino y secreto
de mis suspiros más largos
Quisiera amarrarme
en tu continente más bajo
y morir adherida a ti...

Estas letras están dedicadas al dueño de mi amor, mis sueños, mis deseos y mi corazón. No se en que lugar se encuentre o si estará esperando por mi, pero no perderé la esperanza de que escuche lo que calla mi luna y descubra lo que tanto he guardado con recelo.