Y me arrodillo al pie de luna
a espalda de tu faz
-mi amante-
-mi amante-
Y la sombra enceguece las ganas con su luz peregrina
y te deseo…
En silencio cubres mi dorso,
tus dedos no ven pero buscan
y sin saber me encuentran presentida
perdida en tu embravecida orilla.
No quiero que amanezca…
