Te espero,
en mi lecho tibio y suave
con la plenitud de mis deseos
y la desnudez acicalada de mi alma.
Te espero,
en la frontera enclaustrada
y la querencia que emana
de aquel pequeño rectángulo
que nos cerca y nos atrae
Te espero
con mi cofre llenito de gemidos y palabras ya oxidadas...
